Cuando ocurre un accidente de tráfico, uno de los primeros aspectos que entran en juego es la cobertura del seguro. Saber exactamente qué cubre tu póliza es fundamental para actuar con conocimiento, proteger tus derechos y no llevarte sorpresas desagradables.

 En este artículo te explicamos qué cubre un seguro de coche en España, distinguiendo entre el seguro obligatorio de responsabilidad civil y las coberturas voluntarias o ampliadas.

Seguro obligatorio y seguro voluntario: ¿qué diferencias hay?

La legislación española obliga a contratar, como mínimo, un seguro de responsabilidad civil para poder circular legalmente. Así lo establece el Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, que regula la responsabilidad civil y el seguro en la circulación de vehículos a motor. Este seguro cubre los daños personales y materiales causados a terceros cuando el conductor del vehículo es responsable del accidente.

Por tanto, no cubre:

  • Las lesiones del propio conductor culpable
  • Los daños propios en el vehículo asegurado
  • El robo, incendio o vandalismo
  • La asistencia en carretera (en la mayoría de casos)

Estas limitaciones pueden suplirse contratando coberturas adicionales o un seguro a todo riesgo, lo que amplía notablemente la protección. Veamos qué cubre cada modalidad.

¿Qué cubre el seguro obligatorio en caso de accidente?

El seguro obligatorio de coche garantiza la indemnización a terceros perjudicados por un accidente de tráfico. La ley considera “tercero” a toda persona perjudicada que no sea el conductor responsable del accidente. 

Esta protección incluye:

  1. Daños personales a terceros

El seguro cubre los gastos médicos, farmacéuticos, hospitalarios, de rehabilitación y posibles indemnizaciones por fallecimiento, invalidez o pérdida de ingresos de las víctimas. También cubre los perjuicios morales a los familiares en caso de muerte.

El Baremo de Tráfico, establecido por la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, fija los criterios y cuantías para calcular estas indemnizaciones, incluyendo aspectos como:

  • Grado de secuelas
  • Tiempo de curación
  • Lucro cesante
  • Daños morales
  • Gastos médicos futuros
  1. Daños materiales a terceros

Esto incluye:

  • Reparación de otros vehículos implicados
  • Daños a infraestructuras (farolas, señales, vallas, mobiliario urbano)
  • Bienes transportados por terceros (por ejemplo, equipaje, mercancías, móviles, gafas)
  1. Ocupantes del vehículo asegurado

Aunque el conductor culpable no está cubierto, los ocupantes de su vehículo sí se consideran terceros, por lo que el seguro obligatorio también cubre sus daños personales.

  1. Límites de cobertura

En 2025, los importes máximos que cubre este seguro, según lo dispuesto en la LRCSCVM, son:

  • 70 millones de euros para daños personales por siniestro
  • 15 millones de euros para daños materiales por siniestro

Estos importes se actualizan anualmente por orden ministerial y deben cubrir la totalidad de los daños causados.

Si quieres saber cómo deber actuar para solicitar una indemnización en caso de haber resultado perjudicado en un accidente de coche, puedes leer nuestro artículo “Cómo reclamar una indemnización por daños derivados de un accidente de tráfico”

¿Qué no cubre el seguro obligatorio?

Aunque es obligatorio, esta póliza no protege al conductor responsable del accidente ni su vehículo. Tampoco cubre los siguientes supuestos:

  • Lesiones del conductor culpable 
  • Daños al vehículo propio
  • Robo, incendio o actos vandálicos
  • Daños a objetos personales en el coche
  • Asistencia en carretera, salvo en pólizas que lo incluyan expresamente

Además, si el conductor ha infringido la ley (por ejemplo, conduciendo sin carnet, bajo efectos del alcohol o drogas, o participando en competiciones ilegales), la aseguradora puede ejercer el derecho de repetición, reclamando al asegurado lo abonado a las víctimas.

Coberturas voluntarias: ¿qué se puede ampliar?

Para cubrir los riesgos que el seguro obligatorio no contempla, las aseguradoras ofrecen distintas coberturas complementarias. Las más habituales son:

  1. Daños propios

Cubre los daños que sufra el vehículo asegurado, aunque el conductor sea el responsable del accidente. Esta cobertura puede funcionar con o sin franquicia:

  • Con franquicia: el asegurado paga una parte del coste de la reparación
  • Sin franquicia: la compañía asume el 100% del coste

También es habitual que se sustituya el vehículo por pérdida total, basándose en su valor venal o de reposición, según lo pactado en el contrato.

  1. Seguro del conductor

Esta cobertura es clave para proteger al propio conductor asegurado. Suele incluir:

  • Indemnización por fallecimiento
  • Compensación por invalidez permanente, en función del grado de discapacidad
  • Gastos médicos y quirúrgicos, durante hasta 1 o 2 años tras el siniestro
  • Prótesis, cirugía estética reparadora o asistencia psicológica
  • Reposición de ropa y efectos personales

Todo esto suele limitarse a un capital asegurado máximo, que debe revisarse cuidadosamente.

  1. Robo e incendio

Estas garantías cubren:

  • Robo total o parcial del vehículo
  • Sustracción de objetos fijos (como equipo de sonido integrado)
  • Incendios accidentales, explosiones o actos vandálicos
  1. Rotura de lunas

Cubre la reparación o sustitución del parabrisas, las ventanillas laterales o la luneta trasera, habitualmente sin penalización en la bonificación del seguro.

  1. Objetos personales

Algunas pólizas permiten añadir una cobertura que protege los objetos personales transportados en el coche (ordenadores, móviles, equipaje). Esta cobertura requiere:

  • Prueba del valor y existencia previa (factura o fotografías)
  • Límites de indemnización establecidos en la póliza
  1. Asistencia en carretera

La cobertura básica incluye:

  • Remolque desde el punto del accidente
  • Reparación in situ en caso de avería leve
  • Transporte de ocupantes a su destino o domicilio
  • Vehículo de sustitución (según la póliza)

¿Qué pasa si el responsable del accidente no tiene seguro?

En estos casos, la víctima puede acudir al Consorcio de Compensación de Seguros, que actúa como asegurador de último recurso cuando:

  • El vehículo causante no está asegurado
  • El vehículo ha sido robado
  • El vehículo causante no puede ser identificado (por ejemplo, tras una fuga)

El Consorcio indemniza a las víctimas y luego reclama judicialmente al culpable si lo identifica.

Para una información completa sobre este tema, te recomendamos nuestro artículo “Accidente con un vehículo sin seguro: Qué hacer y cómo reclamar”.

 

En conclusión, el seguro obligatorio de coche cumple una función básica e indispensable: garantizar que las víctimas de un accidente tengan derecho a ser indemnizadas. Sin embargo, no protege al conductor culpable ni su vehículo, por lo que es importante valorar qué coberturas adicionales necesitas en función de tu perfil como conductor, el uso que das al coche y su valor.