La custodia compartida es una alternativa cada vez más frecuente entre los progenitores que atraviesan un proceso de separación o divorcio. En España, se regula en el artículo 92 del Código Civil, que establece que los jueces pueden otorgar este tipo de custodia siempre que sea lo más beneficioso para el menor. 

En este artículo vamos a hablarte sobre los principales beneficios y desafíos de la custodia compartida, cómo impacta tanto en los padres como en los hijos, y de qué manera puede influir en la dinámica familiar.

¿Qué es la custodia compartida?

La custodia compartida implica que ambos progenitores tienen el derecho y la obligación de cuidar y tomar decisiones sobre sus hijos en igualdad de condiciones. Esto no necesariamente significa que los niños pasarán el mismo tiempo con ambos padres, pero sí garantiza que las responsabilidades sean compartidas, buscando el equilibrio y el bienestar del menor. Esta figura se diferencia de la custodia exclusiva, en la que solo uno de los padres asume la mayor parte de las responsabilidades del cuidado de los hijos, mientras que el otro tiene derecho a un régimen de visitas.

Beneficios de la custodia compartida

Mantenimiento de la relación con ambos padres

Uno de los principales beneficios de la custodia compartida es que permite a los niños mantener una relación constante y significativa con ambos progenitores. Esto se ajusta a la recomendación del artículo 2 de la Ley de Protección Jurídica del Menor, que prioriza el derecho del niño a mantener contacto con ambos padres. Cuando los hijos pueden pasar tiempo de calidad con su padre y su madre, se reduce el impacto negativo del divorcio y se fortalece su estabilidad emocional.

Mejor equilibrio en las responsabilidades

Al dividir el cuidado entre ambos progenitores, la custodia compartida fomenta un reparto más equitativo de las responsabilidades parentales. Esto no solo ayuda a los hijos a sentirse apoyados por ambas figuras parentales, sino que también aligera la carga de uno de los padres, evitando situaciones de sobrecarga. El artículo 233-8 del Código Civil de Cataluña, que se aplica en los casos de divorcio en esta comunidad, enfatiza la importancia de la corresponsabilidad parental, asegurando que ambos padres sigan siendo un referente activo en la vida de sus hijos.

Mejor desarrollo emocional y social para los hijos

Diversos estudios han demostrado que los niños en custodia compartida tienden a mostrar un mejor ajuste emocional y social que aquellos que viven principalmente con uno de los padres. Esta modalidad permite que los menores tengan acceso a la diversidad de experiencias y enfoques educativos que cada padre puede proporcionar, fomentando una educación más completa y enriquecedora.

Desafíos de la custodia compartida

Necesidad de buena comunicación entre los padres

Para que la custodia compartida funcione adecuadamente, es esencial que ambos padres mantengan una buena comunicación. Sin embargo, esto puede resultar complicado cuando la separación ha sido conflictiva. La normativa recoge que la custodia compartida solo es viable cuando existe cooperación entre los progenitores, según recoge la jurisprudencia del Tribunal Supremo en varias sentencias. Si la relación entre los padres es tensa, puede ser difícil llegar a acuerdos sobre la crianza de los hijos, lo cual podría afectar el bienestar del menor.

Estabilidad y cambios constantes para los hijos

Otro desafío importante es el constante cambio de domicilio. Los hijos bajo custodia compartida suelen alternar entre las casas de ambos padres, lo que puede resultar agotador y generar una sensación de inestabilidad. Aunque la intención es mantener una relación cercana con ambos progenitores, este tipo de traslados puede ser un reto, especialmente si los hogares están distantes o si los niños tienen que adaptarse a diferentes rutinas en cada lugar.

Costes adicionales y logística

La custodia compartida también implica mayores gastos y una logística más complicada. Cada progenitor necesita un hogar adecuado para recibir a los hijos, lo cual puede resultar costoso. Además, coordinar horarios laborales, escolares y actividades extraescolares puede ser un reto importante. Esta es una de las razones por las que el artículo 92 del Código Civil exige que se evalúe el contexto económico y personal de cada progenitor antes de otorgar la custodia compartida.

¿Cuándo se concede la custodia compartida?

En el ordenamiento jurídico español, la custodia compartida no se concede automáticamente; debe ser solicitada por los progenitores o, en ciertos casos, recomendada por el juez. Uno de los factores fundamentales que se tienen en cuenta es el interés superior del menor, concepto recogido en el artículo 39 de la Constitución Española y en la Convención de los Derechos del Niño. Es decir, la decisión sobre la custodia debe buscar siempre el mayor beneficio posible para el desarrollo del menor, tanto a nivel físico como emocional.

Los jueces valoran aspectos como la relación de los hijos con cada uno de los padres, la capacidad de cooperación y diálogo de los progenitores, y la situación económica y laboral de ambos. Por ejemplo, si uno de los padres demuestra conductas que pueden poner en peligro el bienestar del menor, la custodia compartida difícilmente será una opción viable. En este sentido, el artículo 92 del Código Civil establece que no se concederá la custodia compartida cuando alguno de los padres esté inmerso en un proceso penal por violencia doméstica.

Recomendaciones para una custodia compartida efectiva

Establecer un plan de crianza detallado

Un plan de crianza puede ser una herramienta fundamental para evitar conflictos. En él se pueden especificar detalles como los días que los hijos estarán con cada progenitor, las decisiones sobre su educación, salud, y actividades extraescolares. Esta estructura ayuda a minimizar malentendidos y proporciona a los hijos una mayor estabilidad.

Mantener una comunicación abierta y respetuosa

Aunque pueda ser complicado, la comunicación entre los padres debe ser lo más abierta y respetuosa posible. Esto no solo facilita la toma de decisiones conjuntas, sino que también proporciona a los hijos un ambiente más saludable. Los padres pueden recurrir a herramientas de comunicación como calendarios compartidos o aplicaciones diseñadas para gestionar la custodia compartida, evitando así malentendidos y tensiones innecesarias.

Pensar siempre en el bienestar del menor

En ocasiones, los padres pueden verse tentados a anteponer sus propias necesidades o deseos. Es esencial recordar que el objetivo de la custodia compartida es el bienestar del menor. Las decisiones que se tomen deben ir orientadas a lo que sea mejor para su desarrollo y felicidad, tal y como establece el principio del interés superior del menor recogido en la legislación española.

En conclusión, la custodia compartida ofrece múltiples beneficios para los hijos y los padres, como la oportunidad de mantener una relación equitativa con ambos progenitores y el reparto de responsabilidades. Sin embargo, también conlleva desafíos que requieren de una buena comunicación y coordinación entre los progenitores. Es fundamental que ambas partes pongan el interés de los hijos en primer lugar y que sean capaces de trabajar conjuntamente para garantizar un ambiente estable y amoroso para ellos.

El régimen de custodia compartida no es una solución mágica que funcione en todos los casos, y su viabilidad depende de múltiples factores que los jueces valoran cuidadosamente, siempre buscando el mejor interés para los menores. Si estás considerando la custodia compartida, lo mejor es que consultes con un abogado especializado que te guíe durante el proceso y te ayude a tomar decisiones informadas.